Hoy en día es difícil que una película o programa de televisión prescinda de la famosa tela verde o azul para fundir con fondos virtuales o de vídeos de otros escenarios.
El chromakey siempre ha tenido unas complicaciones asociadas a su forma de trabajar. Para resumir, un chroma trata de aislar ciertas áreas de un vídeo por medio del color para después poder fundirlo con otra fuente de vídeo. Para ello se procura que en el área a eliminar predomine un color único y con ninguno o poco rango de variedad en su tonalidad y luminosidad.
En la práctica eso es muy complicado ya que hay que iluminar la escena con intención de evitar sombras y sobreexposiciones, además de iluminar de forma correcta la parte de la escena que está en el mismo sitio pero que se quiere mantener.
En muchas ocasiones se usa una tela especial con un color concreto, azul cián o un verde de un tono muy claro. La tela se puede transportar fácilmente, se puede doblar para redondear esquinas y se puede colocar como se necesite en cada momento. El problema que conlleva son las arrugas que puedan crearse y las sombras que pueden generar dichas arrugas. Si no se ilumina todo bien homogéneo, habrá partes de la imagen que no se eliminen bien.
Por todo esto, se ha creado una tela especial por parte de la marca Chromatte, que ha ideado un sistema capaz de salvar el problema de las arrugas y de la iluminación. El kit está compuesto por una tela con microespejos esféricos y de un anillo de leds que se adapta a la óptica de la cámara.
De esta forma, los leds emiten una longitud de onda única en el color elegido, azul o verde, lo que ofrece otra ventaja, transportando la misma tela tienes las dos opciones. La luz emitida por los leds, es reflejada por los microespejos siempre emitiendo el reflejo en la dirección en que reciben la luz, de forma que la cámara siempre captará la misma longitud de onda y por tanto la misma tonalidad de azul o verde, lo cual facilita mucho las cosas frente a la postproducción.
Hace un tiempo leí una noticia en cinevideo en la cual hablaban de una propuesta para una nueva forma de coproducción entre países europeos. En el caso de la noticia se hablaba de Italia y España aunque con vistas a ampliarlo incluyendo a Portugal y Francia.
No es que conozca mucho sobre las actuales formas de coproducción, pero una cosa si que he tenido clara, tendríamos que unir fuerzas en Europa. No se muy bien como debería hacerse, como bien indican en la noticia se debería hablar y exponer los intereses de cada productora en cada país y establecer así unas bases que nos satisfagan a todos.
Mientras no haya productores o empresas que inviertan grandes cantidades de dinero y arriesguen en producciones grandes en Europa la única solución que veo sería la coproducción entre varios países y poder así hacer frente a la industria de hollywood que en la actualidad es la más fuerte a nivel internacional.
Está claro que el primer obstáculo sería el idioma, pues con el presupuesto de cuatro películas (cada una en el idioma de cada país) se podría realizar una película con un presupuesto cuatro veces mayor, pero… ¿en qué idioma?
No obstante, lo que podría ser un obstáculo puede ser una excusa de unión entre culturas. Se podrían hacer producciones pensando en las diferencias y similitudes de la unión europea y adaptar los guiones para enriquecer las producciones abriendo paso a la diversidad lingüística y cultural europea.
Y todo esto no solo en el ámbito del cine, podría llevarse a cabo en producciones de tv movies y series europeas. ¿Para qué hacer remakes de series de unos países a otros cuando con el gasto que suponen dos, se puede realizar una mejor?
Tan solo nos queda esperar a ver si algún día las productoras de estos países se ponen acuerdo.
Hace ya tiempo escribí un artículo en el que hablaba de los avances en la era digital y lo que nos ha permitido realizar posteriormente con ellos. Entre otras cosas me refería al avance de los accesorios que han ido ligados a los aparatos de producción, como puede ser la iluminación, cromas y por supuesto los trípodes y estabilizadores.
En el artículo mencioné una buena página de habla inglesa que está totalmente dedicada a esto. Visitándola nos podemos hacer una idea de lo manitas que son algunos ya que hay trabajos prácticamente profesionales. Pero ahora me quiero centrar en uno de los aparatos, el que más repercusión ha tenido en estos últimos años. Me estoy refiriendo, cómo no, a la steadicam.
La Steadicam es un estabilizador de cámara el cual permite realizar movimientos de travelling muy fluidos y con un ligero balanceo que no tienen las vías pero que es agradable visualmente y el cual hace parecer que la cámara flota en el aire.
Aunque muchos se han fabricado su steadicam con chaleco y todo para soportar grandes videocámaras, quiero hacer hincapié en el éxito que ha tenido una versión “mini” de la steadicam. Hace mucho tiempo aparecieron por Internet unos manuales en los que se mostraba cómo hacer uno de estos estabilizadores.
Uno era la steadicam de Gabriel y otro la de Jordi. El segundo especificaba que era una versión realizada a partir del primero. Son versiones distintas de las de Garret Brown (aunque con el mismo principio de contrapeso y equilibrio) aprovechando los avances en la miniaturización de las videocámaras y que finalmente han visto su aparición en formato profesional de la mano de la marca más conocida, steadicam con su Merlin.
Visto todo lo anterior, si dispones de una pequeña cámara de vídeo, con irte a tu tienda de bricolaje favorita y comprar unos cuantos accesorios y mucha práctica, puedes realizar unas tomas interesantes. Yo personalmente, estoy interesado en construirme una pero me gustan más del estilo glidecam, la cual con una simple modificación, puede realizar tomas a ras del suelo.
En los últimos años se ha producido una reconversión del fenómeno videoblog en Internet en el que se han ido mezclando a modo experimentación distintos formatos y que han dado (o están dando) como resultado las llamadas Webseries que no son más que series de ficción emitidas por Internet.
Es interesante ver como la demanda de los Internautas en este tipo de contenido audiovisual ha ido marcando algunas pautas a seguir en las webseries, como por ejemplo la extensión, que aun quedando lejos de una estandarización como los distintos tipos de series en la televisión estadounidense, todas tienden a durar entre 5 y 10 minutos.
En parte, por la naturaleza del espectador/internauta que navega por Internet a diferentes horas y no de forma pasiva como con el televisor sino activa, buscando contenido e información nueva y al cual no le gusta, por lo general, quedarse con una misma “cosa” mucho tiempo. Y por otra parte debido a que el mayor y más conocido servidor de contenido audiovisual es Youtube, el cual no permite (salvo excepciones) subir vídeos de más de 10 minutos.
En mi opinión, las webseries tienen un prometedor futuro. Seguramente las veremos evolucionar de muchas formas, para adaptarse a su medio natural (Internet), al espectador casual (Internautas), al ámbito general de la audiencia (todo el mundo que tenga conexión a Internet) y en busca de la financiación necesaria para sobrevivir (publicidad aplicable a éste medio).
No creo ni mucho menos que haya actualmente un estándar de duración ni reglas, pero tampoco dudo que se tarde en implantar, sino, tiempo al tiempo.
Siempre he querido hablar de este tema abiertamente y es que en diferentes momentos, cuando nos hemos dispuesto a grabar alguna cosa, ya fuera un corto o cualquier otro proyecto, algunos miembros del equipo con los que me reunía opinaban que había que grabar con un equipo de grabación externo y por lo tanto había que conseguirlo.
Esto no tendría la mayor trascendencia si no fuera porque eran producciones sencillas y teníamos pensado usar videocámaras que ya de por sí registraban audio, por lo que la mayor parte (aunque no sea un experto en audio) de la calidad del audio iba a depender del micrófono y conexiones que se utilizarían.
No estoy en contra de grabar el sonido por separado, de hecho es una forma de controlarlo mejor pero creo que aprovechar el audio de la cámara tiene sus ventajas, sobre todo como ya he dicho anteriormente, en producciones de muy bajo presupuesto en las que el resultado tampoco es malo.
Las ventajas de las que hablaba son que no hay que sincronizar el audio en el montaje, ya tiene buena calidad (en la época digital) y no hay que buscar otro equipo para el rodaje por lo que sale más barato.
De ahí que no entienda porque la gente cuando se intenta hacer algo sencillo se complica la vida intentando adquirir la mejor videocámara, el mejor DAT, los mejores micrófonos, etc. Pero en fin, registrar el audio de una u otra forma es hoy en día, una preferencia al gusto del realizador.
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